Del 3 al 6 de septiembre, el Museo Nacional de Bellas Artes de Neuquén albergó la 17° edición de las Jornadas Patagónicas de Diseño.
Si hay una constante en Argentina es que las constantes no existen. Que un evento en torno al diseño tenga 16 ediciones ya supone un mérito. Que, además, el evento esté organizado por la Escuela de Diseño en el Hábitat y se desarrolle en la patagónica provincia de Neuquén le imprime mayor relevancia.
El eje temático que atravesó la última convocatoria fue: Diseño prospectivo, regenerativo y polifónico e invitó a los diseñadores industriales Analia Cervini y Juan Kaiser, el arquitecto Jonny Gallardo, la diseñadora de indumentaria Melina Sabatini y el diseñador gráfico Ezequiel de San Pablo quienes, a través de sus relatos, le permitieron a los asistentes acercarse a sus formas de proyectar y a reflexionar sobre su labor profesional.
Cervini puso el foco en la generación de consensos para desarrollar un proyecto, en sumar todas las voces que sean necesarias durante el proceso para de esta forma poder realizar un proyecto genuino, proactivo y que involucre a los otros en el resultado.
Kaiser desarrolló una exposición en la que destacaba la experiencia de uso y cómo a través del diseño esta puede facilitarnos o entorpecernos una estancia o acción y dejó una afirmación a modo de conclusión: Las necesidades emocionales de los usuarios son tan relevantes como la viabilidad económica de los proyectos, pero un proyecto que no atiende los requerimientos temporo-espaciales, está destinado al fracaso.
Como integrante del colectivo Territorio Colaborativo, Sabatini, abordó el diseño social, la alternancia que se da entre enseñar y aprender; y cómo cuando la academia se acerca al territorio ambas partes se retroalimentan y empoderan.
Gallardo, que además es docente y fundador de la carrera de posgrado Especialización en diseño de muebles (UNC), expuso en su trabajo cómo un proyecto es, al mismo tiempo, polifónico y polisémico; hay emisores y receptores en cada mensaje, pero estos roles nunca se cumplen de manera estanca, somos de forma alternada unos y otros; de ahí surge a modo de epilogo que contemplar estas variables promueve la empatía.
De San Pablo, a través de ejemplo relacionado a la música ofreció una charla sobre la apropiación identitaria, como se interpretan rasgos y a través de estos se generan vínculos entre artistas y fans, por un lado y complemento describiendo como en su trabajo utiliza herramientas digitales accesibles para materializar los proyectos.
El trabajo que viene realizando la Escuela de Diseño en el Hábitat, dirigida por Federico Mendoza, está en permanente crecimiento y convoca cada vez a más sectores. Allá por 2009, surgió bajo el formato de seminarios anuales, un ciclo de charlas que año tras año fueron consolidando a las Jornadas Patagónicas de Diseño como un evento relevante a nivel nacional.
En estos dieciséis años ininterrumpidos pasaron profesionales de la talla de Ricardo Blanco, Norberto Chávez, Rubén Fontana, Roberto Capelli, Ronald Shakespear, Hugo Kogan y Felipe Taborda.
La propuesta cada año se renueva a través de los diversos ejes temáticos. Hay un claro compromiso son la sustentabilidad, la accesibilidad, la inclusión y la tolerancia, entendiendo que el diseño debe funcionar como herramienta para mejorar los tejidos sociales. A medida que las jornadas se asientan como punto de encuentro transdisciplinar, también se involucran con agendas globales y esto permite generar conversaciones desde la localía que aportan elementos concretos a temas como ética y seguridad.
La Escuela de Diseño del Hábitat fue creada por Liliana Cristina Salvo de Mendoza, arquitecta egresada en 1965 de la UNLP. Vivió y trabajó en México, luego en Mendoza y Buenos Aires. En 1993 aterrizó con su familia en Neuquén. Como no había obras de arquitectura relacionadas con la salud (su expertise), decidió abrir un curso de diseño y composición en el garage de su casa. En menos de seis meses ya contaba con más de 50 inscriptos. Ese fue el puntapié para fundar, en 1994, la Escuela de Diseño en el Hábitat (EDH), un instituto privado de Enseñanza Técnica Superior ubicado en Neuquén que emite títulos con validez nacional y hoy es una escuela pionera en la enseñanza del diseño en la región.
La EDH abrió sus puertas con casi 100 inscriptos. Comenzó con la tecnicatura de Diseño del Hábitat. En 1996, sumó Diseño Industrial. Un año después incorporó Diseño Gráfico. En 2002, Diseño de Indumentaria. Hoy, la EDH tiene convenios la Universidad de Mendoza y la Universidad de Palermo para completar la formación de grado como licenciatura.
Este año, las Jornadas fueron el marco para sellar un convenio entre la Secretaría de Cultura de Neuquén y la Escuela de Diseño en el Hábitat, que ya vienen trabajando en el proyecto de Diseño e Identidad neuquina transmutando arte rupestre encontrado en el Parque arqueológico Colomichicó para obtener una síntesis forma que permita generar proyectos que reivindiquen la historia y los saberes ancestrales.
Se incorporó en esta edición el concurso de diseño para estudiantes Animate, en donde se premiaron las categorías de Hábitat, Industrial, Indumentaria y Gráfico.
Esta acción permite a los estudiantes llegar a mayores audiencias y transitar una experiencia integral de diseño.
Un momento cumbre del evento fue el concurso de diseño Animate. El certamen busca impulsar el talento de las nuevas generaciones y se presentó como una plataforma para que las ideas audaces se conviertan en proyectos tangibles. Los ganadores fueron Bautista Prueger Ortega (Diseño Gráfico), Florencia G. Fernández (Diseño de Indumentaria), Maximiliano D. Morales (Diseño Industrial), Dayana H. Quiroz (Diseño en el
Hábitat).
Que Argentina tenga conversaciones descentralizadas sobre la disciplina proyectual y que cada región sume sus aportes al gran entramado cultural es un modo de traccionar no solo el conocimiento, sino y fundamentalmente a todas las industrias culturales y economías regionales que tiene nuestro país.

